Diecisiete
Èl despidiò su participaciòn diciendo: nunca dejen de soñar. Sus palabras retumbaron en mi pecho.
¿Soñar? JÀ! ya ni sè que es eso. Alguna vez lo hize, varias veces lo hize, ahora olvidè que es eso.
Mis ojos lo veìan, mi mente trataba de relacionar la palabra soñar con algùn recuerdo. Arena fue lo que encontrè en los recuerdos.
Bloqueada estaba mi alma, paralizada, advertida, amenazada, con alguna vez volver a soñar. ¿Lo notè acaso hoy por la mañana? ¿Lo notè la semana pasada? ¿Cuàndo quedò trabada mi alma? ¿Por que lo permitì? ¿Por que no lo vì? ¿Por que hoy que se despidiò con esas palabras lo descubrì? ¿Por que mi alma tronò? ¿Por que hoy cuando todo era tranquilidad, se agitò el mar?
Porquè nunca mi escencia lograràn borrar. Porquè nunca mi alma podràn someter. Porquè soñar es mi alimento. Porquè soy lo que soy, soy quien soy y el tiempo y el sol podràn modificarme, engolosinarme, marearme, perturbarme, aclimatarme, tranquilizarme, sedarme, pero nunca nunca nunca mi alma quitarme.
Cuando levantaba la vista, veìa unos enormes ojos, una sonrisa expresada al hablar. Cuànta nostalgia. ¡La extrañaba tanto! ¿A quièn? No debes soñar, no puedes, no quieres, ¡No!
No presiones, no limìtes (dijo ella). Chinguesumadre (digo yo).
Que a todo dar es estar agusto, còmodo! Chinguesumadre.
¿Què harè mañana? Chinguesumadre, me importa hoy.
Que agusto.
Que rico es enchufarme en el hoy.
¿Y mañana? Y sigues con eso: ¡pues que importa! Vive el presente, el momento, no debes soñar en el mañana, no puedes, no quieres, ¡No!
Pues hoy tronò mi alma en llanto (soñò), soñè. Soy libre. Como duele la libertad, como duele ver la realidad. Como me dueles en el alma.

1 Comments:
Duele, cómo no, pero también es una delicia. Brindo por sus sueños mi Nieta.
Un abrazote
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